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domingo, 15 de abril de 2018

CONCILIO VATICANO II, DEL QUE PRESUMIÓ B.XVI ES UN ROTUNDO FRACASO



Artículo de ADELANTE LA FE enriquecido por el MIDP
Vaticano II: de los remedios que son peores que la enfermedad
21/04/18 12:17 PM por Dardo Juan Calderón
Artículo enriquecido por el MIDP, con datos precisos y fidedignos sobre la Historia de lo acontecido en el C.V. II


Nuestra enfermedad se llama Concilio Vaticano II, no soy muy original al compararla con un síndrome de inmuno deficiencia, es decir, un virus que ataca todas las defensas (doctrina, magisterio, dogmática, tomismo, liturgia, sacramentos, órdenes religiosas, moral y por sobre todo, PRIMACÍA PAPAL) y deja el cuerpo en condiciones de ser derribado por un simple resfrío. Es muy cierto lo que algunos señalan sobre que se contrae por haber andado por un buen tiempo haciendo lo que no es debido, pero es un día de juerga y borrachera en el que te revuelcas con la o el infectado y …  cataplúm!
Una vez ocurrido, los sabios aplicarán unos químicos y recomendarán las condiciones en las que hay que ir de juerga, los profilácticos más seguros, la conveniencia de las prácticas orales y otras linduras, pero nadie se atreverá a prohibir las orgías, porque prohibir, anatematizar y condenar no está en el vademécum liberal, sólo se trata de evitar los desmadres de la sacrosanta libertad.
Derribaron el Santo Oficio y la Sagrada Congregación de Ritos, con el pretexto como hablan y argumentan los masones infiltrados entre los Más Altos Reinos de la Jerarquía en el Vaticano que había advertido la Virgen en Fátima a Lucía dos Santos en el auténtico Tercer Secreto –“Satanás se infiltrará en el seno de la Iglesia; llegará hasta los Más Altos Reinos de la Jerarquía en el Vaticano; y hasta la Silla de Pedro”, lo que logró el judío sectario miembro del Priorato de Praga Joseph Karl Ratzinger Peintner, luego Benedicto XVI- confirmado en las profecías del Apocalipsis (Ap.13,11 –“los corderos que hablan como la bestia” o masonería jerárquica la masonería está simbolizada con el demonio Pantera de Ap.13,2; y que están totalmente a su servicio- en la Exégesis dada por la Virgen al P. Stéfano Gobbi del Movimiento Sacerdotal Mariano; y en las “Visiones y Revelaciones Completas dadas a la Venerable Anna Catalina Emmerick”, compiladas en el Cuaderno Núm. 3 cuyo título identifica la colección de Revelaciones conferidas a esta Monja Capuchina Estigmatizada), Secreto a ser revelado por Lucía precisamente en el año 1960 a Paulo VI. La Visión concedida a la Vidente Jacinta Marto, prima de Lucía, confirmaba que era a éste Pontífice a quien debía advertirse lo que estaba cercano a suceder en el seno de la Iglesia.
Los jerarcas masones atacaron al Santo Oficio y la Sagrada Congregación bajo el pretexto de afirmar y hacer creer, con su acostumbrada verborrea dialéctica masónica, que el Santo Oficio y la Sagrada Congregación de Ritos eran anacrónicos (apoyados en la debilidad de la Curia Romana que con su adalid a la cabeza – el cardenal Ottavianni – ya sufrían de síntomas liberales).
Hay que saber que los jerarcas masones, por tanto, falsos y excomulgados de la Iglesia, aunque de hecho siguieran en acción por la ignorancia de las grandes mayorías de católicos del Derecho Canónico y de las Bulas de varios Papas que establecen sentencia de Excomunión Latae Sententiae a los clérigos que ingresan a sectas impías, como lo hizo desde obispo Jorge Mario Bergoglio, ahora Francisco, sionista manipulado por los rabinos Abraham Skorka y Sergio Bergman de Argentina, en su afán por sentar próximamente al Devastador Anticristo Maitreya del que advierte el Profeta Daniel.
En el Concilio Vaticano II la Curia  -entre ellos los judío alemanes Joseph Frings y Joseph K. Ratzinger, cabezas visibles que impulsaron la infernal corriente del “modernismo”- se revolcó con los teólogos del Rin y luego de esos contubernios, sobrevino una generación deformada, de sidóticos de nacimiento, y ya pasada la posibilidad del aborto y reprimiendo la posibilidad de la eutanasia, las recomendaciones para frenar la locura pasan por hacer las cosas más prolijas, pero jamás prohibir o declarar maldita aquella orgía y mandar a un hospital a los contagiados.
   “Si algo hubo de notorio en el Concilio Vaticano II, fue el giro liberal en la actitud de la suprema autoridad. El Papa resignó su autoridad a favor de los Obispos (colegialidad); los Obispos resignaron la suya a favor de los teólogos; los teólogos habían renunciado a su ciencia para escuchar al hombre, y la voz del hombre – supuestamente dotada de la infalibilidad del “sensus fidei” – no era otra que la publicidad”. Así, Satanás campeó en el C.V. II como advirtió Nuestra Señora de las Rosas a la profeta y vidente Verónica Lueken en Bayside.

Ratzinger, Benedicto XVI, desde la Congregación de la Doctrina de la Fe, manipuló, ocultó y distorsionó junto con su compinche Tarcisio Bertone, quienes además quisieron desconocer y descalificar varios Mensajes y Apariciones de la Santísima Virgen, entre éstos el Tercer Secreto de Fátima, poniendo una doble de Sor Lucía, tal como lo hicieron con el verdadero Papa Paulo VI cuando éste se dio cuenta de la infiltración y de que estaba rodeado de lobos que hacían lo contrario de lo que él les ordenaba. Paulo VI declaró, teniendo el mismo sentido del Tercer Secreto, que “el humo del infierno se había filtrado en el seno de la Iglesia” y nadie le escuchó ni atendió de su grito de denuncia donde pedía auxilia; ya estaba flanqueado por dos cardenales masones -Antonio Casaroli y Giovani Benelli, aliados al traidor Jean-Marie Villot, Secretario de Estado con Paulo VI- en la Misa conmemorativa de San Pedro y San Pablo; y nadie hizo nada.


Verdadera Lucía sin lentes; falsa Lucía con lentes
Hoy, espantados y escandalizados por este hijo que parieron (que fueron miles, pero este llegó al poder) se juntan y rejuntan para ensayar las medidas que pueden salvar a la Iglesia de tal debacle. Y como siempre, salvo condenar y hacer un mea culpa por aquel dislate total que fue el Concilio, los remedios son más de lo mismo.
Recordemos a Ralph Wiltgen – “El Rin desemboca en el Tiber” – y su pormenorizado detalle de los puntos que constituían aquella revolución:
1.- Reforma Litúrgica previa a toda consideración doctrinal y por lo pastoral.
2.- Establecer una única fuente de la revelación (Escritura) retirando el magisterio de los Papas.
3.- Colegialidad (demolición de la autoridad Papal).
4.- Valoración del laicado (y consiguiente demolición de las vocaciones religiosas) como proveedor del sensus fidei.
5.- Desacreditación de la Teología Dogmática (magisterio) e imposición de una babélica confusión filosófica. Todo ello partiendo de un espíritu liberal y ecuménico con el que la fe ya no se construye desde “arriba”, partiendo de la “ciencia celeste” proveída por el mismo Espíritu Santo mediante la infalibilidad de los Papas, sino desde “abajo”, desde un sensus fidei que sube desde el pueblo que la concibe en su devenir histórico, hacia los teólogos que la interpretan y el Papa que la declara – con valor temporal-  por venir desde allí; es decir, “ciencia humana”, y de la peor especie: interpretación sociológica de un sentimiento masivo manipulado por la publicidad.
Pero éstos son sólo algunos de los puntos, hay muchos más qué considerar del Plan Masónico 95 para demoler a la Iglesia de Cristo. (https://antiiglesia.blogspot.mx y https://concilioecumenicovaticanoii.blogspot.mx )
Algunos entendieron que todo esto no dio el resultado querido, pues el Papa siguió siendo la autoridad, y es más, cada vez más tiránica. Craso error que se produce al no saber distinguir “autoridad” de “poder”. Como en todas las revoluciones el poder que anula la autoridad legítima y promueve los cambios ideológicos, tan contrarios a las tendencias naturales y las sanas costumbres adquiridas, lo tiene que hacer a fuerza de guillotinas y tiros en la nuca. Pero ese enorme poder ilegítimo se ejerce con el claro fin de impedir una autoridad verdadera.
La Autoridad del Primado Papal, que enseña desde la certeza de su ciencia celeste se terminó. Lograron que todos los Papas posconciliares no ejercieran más este magisterio inoculando un virus subjetivista y liberal que les impide decir a los hombres en forma de autoridad qué se debe creer y cómo se debe rendir el culto, y con ello desautorizaron todo el magisterio anterior, en especial “el inmediato anterior” (lo que era el objetivo primordial),  pero… “Ahora bien, el magisterio conciliar no ha querido garantizar sus novedades ejerciendo un infalible “poder de enseñar” del que se avergüenza; pero luego pretende imponer al católico una nueva manera de vivir, que se muestra en todo contraria a la tradicional, ejerciendo entonces toda la potencia de su “potestas” – no de regir (lo que supone orden al fin de la Iglesia que es la salvación de las almas) sino de presionar – “potestas coercendi”. El cuento es viejo, la enorme tiranía que impone a patadas la supuesta “liberación” de la revolución.
Y entonces tenemos Papas que desisten de “enseñar”, de ser “maestros”, que “no son nadie para juzgar”, que obtienen su ciencia de los propios gobernados, que ellos mismos se consideran “enseñados” por el pueblo; pero para que esta maravillosa libertad de expresión se exprese libremente (disculpen la reiteración) hay que sacarles a patadas las viejas costumbres. En fin, un tirano loco que no sabe a dónde va –el escritor se refiere a Francisco o el masón y rotario Jorge Mario Bergoglio-, pero sabe bien lo que tiene que destruir, a fin de que desde las ruinas surja el mañana que canta.
Y ahora hay que batallar contra el tirano que busca a palos que nos liberemos de las superestructuras producidas por el Dogma, la Doctrina, la moral esclerosada y la liturgia reglamentada que encarna esa moral y esa doctrina. (Todo esto propone punto por punto la última encíclica de Francisco “Gaudete et Exultate”, llamando arteramente “gnosis” a la teología dogmática).
Y ¿qué herramientas nos proponen los sabios?  Pues las mismas que traían los del Rin en aquella ocasión: Colegiatura que frene el poder omnímodo del tirano; consulta al sensus fidei ya recontra bombardeado por los medios (ahora interpretado por otros teólogos), reforma de la reforma litúrgica en medio de la Babel doctrinaria y antes de toda aclaración o definición; corrección del magisterio papal por la “tradición” ¿Cuál? La que sea interpretada por otros teólogos a base de fuentes primigenias y con per saltum del magisterio antiliberal próximo pasado.
Un círculo vicioso, una víbora que come su cola, porque no pueden salir del encierro que su adhesión al subjetivismo liberal les marca a fuego y de la que es garantía el “corpus” documental salido del Concilio Vaticano II, al que nadie se atreve a tocar y al que se considera un progreso maravilloso en la maduración de una fe a la que se adhiere desde la propia libertad y no como consecuencia de una imposición paternalista y autoritaria.
Estas defensas que se intentan y se promueven contra Francisco, defienden el alfa y la omega de la intención revolucionaria que fue siempre la de borrar del mapa la doctrina monolítica surgida del Magisterio preconciliar. No habrá solución posible si no se parte de la base que hay que recuperar aquella “autoridad” magisterial en su total integridad, y de que el Concilio estableció un “poder revolucionario” pero descreyó de toda autoridad jerárquica democratizando el proceso doctrinario que expresa la verdad, “vox populis”, sí, pero con el timo hermeneútico de los peritos.
La gran tarea es demostrar que el magisterio conciliar –del Vaticano II- “no es autoridad” sino simple poder coercitivo para imponer – justamente – la idea de que no hay autoridad; y volver por los fueros de una autoridad que supo expresarse de manera infalible, que es y fue la regla próxima de nuestra fe. En especial el Magisterio inmediato pasado que condenó al liberalismo y que es el que sufre el embate de tirios y troyanos.
“En nuestra opinión, el único problema realmente nuevo que plantea el magisterio conciliar, es justamente el de su autoridad. Apenas quede claro en la Iglesia que la autoridad del Concilio es “cero”, se derrumbará totalmente el moderno edificio bajo el peso del magisterio anterior. Pero si bien tenemos dados todos los principios necesarios para demostrarlo, como la autoridad de la conclusión depende del razonamiento teológico, podemos profetizar que no terminará la discusión hasta que venga un Papa y, en nombre de Nuestro Señor, tire todos los documentos de este nefasto Concilio a la papelera”.
Concluyendo, todo esfuerzo que deje en pié una palabra del corpus conciliar nos seguirá llevando al desastre, y todo intento que suponga el debilitamiento del Primado de Pedro, hará cada vez más imposible una solución.
Los dejo con el consejo del teólogo que vengo citando a fin de que sea tomado como saludable propósito para conservar la fe:
Al magisterio conciliar no sólo no se le debe conceder ningún grado de autoridad doctrinal, sino que hay que evitar oír su voz, como la de todo autor de cuño modernista; porque ha aceptado el planteo subjetivista de las ideologías modernas, que vicia desde la médula toda doctrina”.  

(Todas las citas pertenecen al libro “LA LÁMPARA BAJO EL CELEMÍN Cuestión disputada sobre la autoridad doctrinal del magisterio eclesiástico desde el Concilio Vaticano II”. RP. Álvaro Calderón. Ed Río Reconquista. Argentina. 2009.)

Artículo original de ADELANTE LA FE, enriquecido con los comentarios del MIDP. El artículo original puede verse en: https://adelantelafe.com/vaticano-ii-de-los-remedios-que-son-peores-que-la-enfermedad/ recomendada por el Ministerio Internacional de Difusión Profética (MIDP).



viernes, 13 de abril de 2018

Gaudete et Exsultate: Piedad demagógica


Gaudete et Exsultate: Piedad demagógica en Marzo
Artículo en THE REMNANT

14/04/18 12:00 AM por  Christopher A. Ferrara 

Gaudete et Exsultate es exactamente lo que se puede esperar de este pontificado tristemente predecible. Citando a Carl Olsen en Catholic World Report: “muchas buenas cualidades y pasajes sustanciales… a menudo eclipsados, o incluso socavados por subterfugios, argumentos dudosos y golpes bajos”.

Los pronunciamientos bergoglianos en general son precisamente medidos para transmitir argumentos evasivos y dudosos y golpes bajos, todos dirigidos invariablemente contra la ortodoxia y la ortopraxis. Las expresiones de piedad se envuelven alrededor de demagogia eclesiástica vulgar, un guante de terciopelo para el puño cerrado de humildad militante tan típica de la burda hipocresía de los clérigos latinoamericanos de izquierda.

El llamado del documento a una relación viva con Dios animado por la caridad se contradice por su descenso repetido hacia la caricatura caritativa y la calumnia abierta a los miembros fieles que Bergoglio percibe como impedimentos para sus maníacos designios. Aquí una muestra de la invectiva entretejida en los pasajes piadosos del documento:

1) No son saludables las congregaciones contemplativas separadas del mundo:

No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio. Todo puede ser aceptado e integrado como parte de la propia existencia en este mundo, y se incorpora en el camino de santificación. Somos llamados a vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión.

2) La Iglesia no tiene todas las respuestas y no debe decirle a la gente cómo vivir (a menos que sea Bergoglio quien hable):

Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no está en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales…
Por ello no podemos pretender que nuestro modo de entenderla nos autorice a ejercer una supervisión estricta de la vida de los demás.

3) La doctrina católica está sujeta a diferentes interpretaciones según las circunstancias:
“Quiero recordar que en la Iglesia conviven lícitamente distintas maneras de interpretar muchos aspectos de la doctrina y de la vida cristiana que, en su variedad, «ayudan a explicitar mejor el riquísimo tesoro de la Palabra”.

4) La doctrina católica no es monolítica, sino que está abierta a la duda:

“Es verdad que «a quienes sueñan con una doctrina monolítica defendida por todos sin matices, esto puede parecerles una imperfecta dispersión…”

“En realidad, la doctrina, o mejor, nuestra comprensión y expresión de ella, «no es un sistema cerrado, privado de dinámicas capaces de generar interrogantes, dudas, cuestionamientos…”

5) El fuerte apego a la doctrina y disciplina católica es Pelagianismo:

“Los que responden a esta mentalidad pelagiana o semipelagiana, aunque hablen de la gracia de Dios con discursos edulcorados «en el fondo solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico del pasado”.

6) Los que se resisten al cambio – es decir, lo que sea que Francisco quiera – han sucumbido a las fuerzas del mal:

“Esto resulta especialmente importante cuando aparece una novedad en la propia vida, y entonces hay que discernir si es el vino nuevo que viene de Dios o es una novedad engañosa del espíritu del mundo o del espíritu del diablo. En otras ocasiones sucede lo contrario, porque las fuerzas del mal nos inducen a no cambiar, a dejar las cosas como están, a optar por el inmovilismo o la rigidez”.

7) Los que dicen que todas las cosas son posibles con la gracia son realmente pelagianos:

“Cuando algunos de ellos se dirigen a los débiles diciéndoles que todo se puede con la gracia de Dios, en el fondo suelen transmitir la idea de que todo se puede con la voluntad humana, como si ella fuera algo puro, perfecto, omnipotente, a lo que se añade la gracia”.

8) Incluso con la ayuda de la gracia es imposible que “el débil” mantenga la ley moral dados sus límites “concretos”; solo es posible un progreso gradual (exaltando así la fragilidad de la voluntad humana sobre la gracia precisamente a la manera pelagiana que Francisco condena):

Pretenden (los católicos pelagianos imaginarios) ignorar que «no todos pueden todo» [47], y que en esta vida las fragilidades humanas no son sanadas completa y definitivamente por la gracia [48]

La gracia, precisamente porque supone nuestra naturaleza, no nos hace superhombres de golpe. Pretenderlo sería confiar demasiado en nosotros mismos. En este caso, detrás de la ortodoxia, nuestras actitudes pueden no corresponder a lo que afirmamos sobre la necesidad de la gracia, y en los hechos terminamos confiando poco en ella. Porque si no advertimos nuestra realidad concreta y limitada, tampoco podremos ver los pasos reales y posibles que el Señor nos pide en cada momento, después de 11 habernos capacitado y cautivado con su don. La gracia actúa históricamente y, de ordinario, nos toma y transforma de una forma progresiva [52].

9) El apego a la doctrina y disciplina católica es la aridez pelagiana que rechaza “el Espíritu”:

“Todavía hay cristianos que se empeñan en seguir otro camino: el de la justificación por las propias fuerzas, el de la adoración de la voluntad humana y de la propia capacidad… Se manifiesta en muchas actitudes aparentemente distintas: la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia…

“En esto algunos cristianos gastan sus energías y su tiempo, en lugar de dejarse llevar por el Espíritu en el camino del amor, de apasionarse por comunicar la hermosura y la alegría del Evangelio y de buscar a los perdidos en esas inmensas multitudes sedientas de Cristo[63]. (ibid)

10) Los católicos observadores son conservadores pelagianos desalmados de un museo religioso que rechazan “el Espíritu”:

Muchas veces, en contra del impulso del Espíritu, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos. Esto ocurre cuando algunos grupos cristianos dan excesiva importancia al cumplimiento de determinadas normas propias, costumbres o estilos. De esa manera, se suele reducir y encorsetar el Evangelio, quitándole su sencillez cautivante y su sal. Es quizás una forma sutil de pelagianismo, porque parece someter la vida de la gracia a unas estructuras humanas. Esto afecta a grupos, movimientos y comunidades, y es lo que explica por qué tantas veces comienzan con una intensa vida en el Espíritu, pero luego terminan fosilizados… o corruptos.

11) Los intentos de limitar la migración masiva de musulmanes (principalmente varones en edad militar) son moralmente equivalentes a los asesinatos en el útero:

“La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo”.

“Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo. Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas «serios» de la bioética. Que diga algo así un político preocupado por sus éxitos se puede comprender; pero no un cristiano, a quien solo le cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos”.

12) Cualquier oposición pública de los fieles a los designios bergoglianos es una difamación inspirada por el diablo (cuya morada no está clara dadas las entrevistas con Scalfari):
También los cristianos pueden formar parte de redes de violencia verbal a través de internet y de los diversos foros o espacios de intercambio digital. Aun en medios católicos se pueden perder los límites, se suelen naturalizar la difamación y la calumnia, y parece quedar fuera toda ética y respeto por la fama ajena…
“Es llamativo que a veces, pretendiendo defender otros mandamientos, se pasa por alto completamente el octavo: «No levantar falso testimonio ni mentir», y se destroza la imagen ajena sin piedad. Allí se manifiesta con descontrol que la lengua «es un mundo de maldad» y «encendida por el mismo infierno, hace arder todo el ciclo de la vida» (St 3,6)”. (ibid)

13) Los defensores de la ortodoxia son jueces desalmados que menosprecian a los demás (dice Bergoglio, que constantemente juzga y menosprecia a los demás):
“No nos hace bien mirar desde arriba, colocarnos en el lugar de jueces sin piedad, considerar a los otros como indignos y pretender dar lecciones permanentemente”.

14) Dios exige que aceptemos el “magisterio” de Bergoglio de “hoy” y que veamos el Evangelio bajo una nueva luz en lugar de simplemente seguir lo que la Iglesia (incluidos todos los Papas anteriores) siempre ha enseñado; todo lo demás es un dogmatismo rígido:

Como el profeta Jonás, siempre llevamos latente la tentación de huir a un lugar seguro que puede tener muchos nombres:… el rechazo de nuevas ideas y enfoques[1], dogmatismo, nostalgia, pesimismo… refugio en las normas.

“No se trata de aplicar recetas o de repetir el pasado, ya que las mismas soluciones no son válidas en toda circunstancia y lo que era útil en un contexto puede no serlo en otro.

El discernimiento de espíritus nos libera de la rigidez, que no tiene lugar ante el perenne hoy del Resucitado. Únicamente el Espíritu sabe penetrar en los pliegues más oscuros de la realidad y tener en cuenta todos sus matices, para que emerja con otra luz la novedad del Evangelio. (ibid)

Por supuesto, los medios están encantados con este último ejemplo de puñalada Bergogliana a los católicos creyentes. Particularmente encantadora es su declaración de una equivalencia moral entre el asesinato masivo en el útero y los intentos de limitar la migración masiva de musulmanes, la mayoría de los cuales son hombres en edad militar con teléfonos celulares, ridículamente representados como “refugiados indefensos”. La CNN exaltó por esta “reprimenda a los católicos activistas antiaborto que se centran en el tema y excluyen a todos los demás”.

Pero hemos escuchado de todo antes – una y otra vez, incesantemente, durante los últimos cinco años. En este momento, el asunto ha ido más allá de un análisis de declaraciones Bergoglianas para revelar las píldoras de veneno que siempre están ahí. No hay necesidad de continuar ejerciendo la verificación del problema cuando incluso un ateo como Marcello Pera puede ver que Bergoglio esta “poco o nada interesado en el cristianismo como doctrina, en su aspecto teológico”, que “sus declaraciones parecen estar basados ​​en la Escritura, [pero] en realidad son fuertemente secularistas”, y que su pontificado representa una ruptura con la doctrina y la tradición“.

Ahora la pregunta que plantean los fieles, tanto clérigos como laicos, es si existe algún mecanismo por el cual la Iglesia pueda ser liberada de las garras de Bergoglio antes de que le inflija aún más daño. Por lo tanto, vemos comentarios al respecto en importantes fuentes de noticias católicas bajo títulos como “Los cardenales pueden declarar que un papa herético ha ‘perdido su oficio’: historiador de la Iglesia.” E incluso el retirado obispo de Corpus Christi, Texas, René Henry Gracida, especula abiertamente en su blog sobre la posibilidad de que un concilio imperfecto de cardenales declare inválida la elección de Bergoglio y proceda a un nuevo cónclave.

Para empezar, citando a Roberto de Mattei, “Necesitamos tener el coraje de decir:” Santo Padre, usted es el primer responsable de la confusión que existe hoy en la Iglesia. Santo Padre, usted es el primer responsable de las herejías que hoy están circulando en la Iglesia”. “Pero más que esto, el clero y los laicos deben unirse siempre que sea posible para hacer lo que San Roberto Belarmino dijo que debemos hacer cuando nos enfrentamos con este escenario: la hipótesis ahora se convierte en realidad – de un Papa que intenta destruir la Iglesia:

Así como es lícito resistir al Pontífice que ataca al cuerpo, es también lícito resistir al Papa, que ataca a las almas o que perturba el orden civil, y, a fortiori, al Papa que intenta destruir la Iglesia. Yo digo que es lícito resistirle no haciendo lo que él ordena e impidiendo la ejecución de su voluntad. … [De Controversiis: Sobre el Romano Pontífice, trad. Ryan Grant (Mediatrix Press: 2015), Libro II, Capítulo 29, p. 303.

Yendo más allá de un mero diagnóstico de “este desastroso papado”, que así ha sido confirmado cientos de veces, debemos oponernos directamente a sus designios en todos los campos de acción que se nos presentan. Increíblemente, los fieles deben defender a la Iglesia Católica contra un “Papa Dictador” que quiera destruirla y reconstruirla según su propia visión, como él mismo lo ha dejado claro en su arrogante manifiesto Evangelii Gaudium:

Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos…

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación.

Que el buen Dios libere a Su Santa Iglesia del Papa que ahora la aflige. Y que la Santísima Virgen interceda pronto en cumplimiento del plan divino para la restauración inevitable de la Iglesia y el triunfo del Corazón Inmaculado.
(Traducido por Xavier P. Díaz para Adelantelafe.com. Artículo original)

Referencias:


viernes, 6 de abril de 2018

BERGOGLIO Y SU HEREJÍA DEL INFIERNO

El Papa Bergoglio pronuncia la herejía aniquilacionista… otra vez
03/04/18 8:19 PMpor Christopher A. Ferrara

·       Y Referencias importantes del Ministerio Internacional de Difusión Profética MIDP

En Jueves Santo el mundo despertó y descubrió que durante la quinta entrevista con su amigo Eugenio Scalfari, el ateo más famoso de Italia, el papa Bergoglio negó la existencia del infierno por segunda vez, la primera vez había sido en una entrevista con el mismo Scalfari en 2015.   La entrevista del 28 de marzo en La Repubblica, periódico fundado por Scalfari, atribuye a Bergoglio las siguientes palabras:
[Scalfari:] Su Santidad, en nuestra reunión anterior usted dijo que en algún momento nuestra especie desaparecerá y que Dios, por su fuerza creativa, creará una especie nueva. No me ha hablado nunca de las almas que mueren en pecado y van al infierno a sufrir por toda la eternidad. Sin embargo sí me ha hablado de las almas buenas, admitidas a la contemplación de Dios. ¿Qué sucede con las almas malas? ¿Dónde se las castiga?
[Francisco:] “No son castigadas. Las que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y van a la filas de las almas que lo contemplan, pero las que no se arrepienten y por lo tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras.
[Santità, nel nostro precedente incontro lei mi disse che la nostra specie ad un certo punto scomparirà e Dio sempre dal suo seme creativo creerà altre specie. Lei non mi ha mai parlato di anime che sono morte nel peccato e vanno all’inferno per scontarlo in eterno. Lei mi ha parlato invece di anime buone e ammesse alla contemplazione di Dio. Ma le anime cattive? Dove vengono punite?
“Non vengono punite, quelle che si pentono ottengono il perdono di Dio e vanno tra le fila delle anime che lo contemplano, ma quelle che non si pentono e non possono quindi essere perdonate scompaiono. Non esiste un inferno, esiste la scomparsa delle anime peccatrici”.]
La negación de Bergoglio del infierno toma la forma de la herejía “aniquilacionista”, que la Enciclopedia Católica describe como “subterfugios arbitrarios y vanos, sin apoyo de ninguna razón válida” por el cual se niega el dogma del castigo eterno de los condenados. Tal como observa la enciclopedia sobre el aniquilacionismo: “Si los hombres supieran que a sus pecados no les sigue el sufrimiento, la mera amenaza de aniquilación al momento de morir… no sería suficiente para disuadirlos de pecar.”
Bergoglio ha mencionado el infierno en algunos comentarios públicos, pero estos parecen haber servido a los fines retóricos del momento. Como por ejemplo, cuando declaró que los miembros de la mafia terminarán en el infierno si no se arrepienten de ser mafiosos. La pregunta es si Francisco alberga en privado la opinión dos veces divulgada por Scalfari de que realmente no hay infierno y los condenados, tras su muerte, solo dejan de existir, cosa que significaría que sus menciones públicas del infierno solo son para el público en general.
Si bien Scalfari admitió que las entrevistas de Bergoglio ya publicadas son reconstrucciones y no citas textuales, esto no impidió que el Vaticano publicara una de ellas en el sitio web del Vaticano, más tarde eliminada si bien el Vaticano admitió que “la entrevista era confiable a nivel general…” Tampoco impidió que el Vaticano incluyera dos de las entrevistas de Scalfari en una compilación publicada por el Vaticano con las conversaciones entre Bergoglio y varios periodistas, incluyendo la entrevista en la que declaró a Scalfari: “El proselitismo es una estupidez” y “Yo creo en Dios, pero no en un Dios católico. No existe un Dios católico.” (Interviste e Conversazione con i Giornalisti [Libreria Editrice Vaticana, 2014], p. 109).
A esta altura, es razonable sospechar que Francisco alberga en privado la creencia herética de que las almas de los condenados no son castigadas eternamente sino que son simplemente aniquiladas. La única manera de desechar tal sospecha razonable sería publicar, con autoridad expresa de Bergoglio, una afirmación inequívoca de que bajo ningún concepto mencionó la herejía aniquilacionista a Scalfari, que la cita atribuida a él es un invento absoluto, y que él afirma totalmente el castigo eterno de los condenados en el infierno. Por otro lado, cualquier negación equívoca resultaría en un reconocimiento tácito de que la cita de Bergoglio realizada por Scalfari sobre este tema es correcta, al menos en su esencia.
Pero es justamente una negación equívoca la que el vocero del Vaticano, Greg Burke, emitió frente a los titulares de todo el mundo que informaban que el Papa  declara que no hay un infierno. La negación publicada por la maquinaria de RR.PP. del Vaticano es muy escurridiza:
“El Santo Padre Francisco recibió recientemente al fundador del periódico La Repubblica en una reunión privada con motivo de la Pascua, sin darle ninguna entrevista. Lo que informa el autor en el artículo de hoy es el resultado de su reconstrucción, en la que no se citan las palabras textuales pronunciadas por el Papa. Por lo tanto, ninguna cita del artículo antes mencionado debe considerarse una transcripción fiel de las palabras del Santo Padre.​.”
No niega rotundamente que el Papa cree en el aniquilacionismo. Por lo tanto, Burke admite tácitamente que la cita—la segunda de este estilo publicada por Scalfari—es correcta en esencia, si bien no es una transcripción textual.
Consideremos también la declaración de que, en esta ocasión específica, Bergoglio no había concedido a Scalfari una entrevista sino que se trataba de una conversación privada extraoficial. Eso constituye una admisión de que Bergoglio expresaba en privado lo que realmente cree y no esperaba que fuera publicado. Pero esa expectativa de privacidad solo puede ser considerada ridícula, dado que Bergoglio estaba respondiendo, por quinta vez, las preguntas del mismo periodista que había publicado todas las conversaciones previas en La Repubblica.
Del propio Francisco no hay ni una palabra que corrija el relato de su amigo sobre su conversación. Uno pensaría que el Vicario de Cristo se apuraría a negar lo que se le atribuye como una opinión herética que golpea las bases mismas de la fe, incluyendo el dogma de la redención de toda la Iglesia que en este preciso momento se está por conmemorar.
Continuaré con este asunto después del Triduo. Hacia el fin de la semana próxima deberíamos saber si el Vaticano pudo mejorar la “negación” furtiva de Burke. Si no, sabremos con seguridad que tenemos un Papa en privado que alberga una herejía inequívoca. Luego, dependerá de la jerarquía hasta ahora inmóvil demandar a Francisco que se retracte de su error, junto con los demás errores con los cuales este Papa descarriado está socavando todo el edificio moral de la Iglesia.
Que el buen Dios libre pronto a la Iglesia de este pontificado.
(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)
El Anti-Magisterio del falso papa Bergoglio, el demoledor profetizado: MIDP
1.- Jorge Mario Bergoglio, títere de los rabinos de la Sinagoga de Satanás, confirma día tras día, mientras jerarcas, sacerdotes y muchos teólogos y fieles están dormidos, que es el “falso profeta” (Ap. 13) que prepara la Silla de Pedro para sentar ahí a la Bestia mayor  -de las cuatro bestias del Apocalipsis que estamos viviendo- al Devastador Anticristo Maitreya, tras la enorme cantidad de herejías, blasfemias, ultrajes y pronunciamientos masónicos, opuestos a la Tradicional Doctrina milenaria de la Iglesia Católica.
2.- El verdadero Papa Paulo VI, antes de ser secuestrado por los jerarcas masones e illuminati en el mismo Vaticano, pusieron un doble o socia del Pontífice, mientras los cardenales masones Jean-Marie Villot, Secretario de Estado; Antonio Casaroli y Giovanni Benelli, falsificaban su firma, alteraban su correspondencia, y procedían a hacer ordenaciones y consagraciones ilícitas de obispos, cardenales, Nuncios y Legados Pontificios sin el verdadero consentimiento, firma auténtica y voluntad directa de Paulo VI”, formando su equipo, la masonería jerárquica infiltrada y asociada, para manipular los golpes contra la Iglesia, a manera de Caballo de Troya, habiendo manipulado y engañando a Juan XXIII para que convocara un nuevo Concilio que la Iglesia NO necesitaba: el Concilio Ecuménico Vaticano II donde Satanás campeó, conforme reveló y se ha constatado, Nuestra Señora de las Rosas en Bayside.
3.- El mismo Paulo VI declaró el rotundo fracaso del Concilio Vaticano II; y aseveró que “por alguna fisura, el humo del Infierno se había filtrado en el seno de la Iglesia”.
4.- El verdadero Tercer Secreto de Fátima, encubierto y distorsionado por Benedicto XVI y Tarcisio Bertone, cuando estuvieron al frente de la Congregación de la Doctrina de la Fe que les permitía hacer estas maniobras, advertía, y esa era la encomienda dada a Sor Lucía dos Santos por la Virgen en Fátima, que habría que hacérselo saber al Papa Paulo VI: “Satanás se infiltrará en el seno de la Iglesia; llegará hasta los Más Altos Reinos de la Jerarquía en el Vaticano; y llegará hasta la Silla de Pedro”.
Poco después, al darse cuenta el Pontífice que los cardenales que lo rodeaban hacían exactamente lo contrario a lo que les ordenaba, hizo la denuncia referida del humo del infierno en el seno de la Iglesia, en la misa conmemorativa de San Pedro y San Pablo, pero ya flanqueado por los cardenales masones Benelli y Casaroli, y ningún fiel hizo nada. Paulo VI estaba pidiendo auxilio, su seguridad personal estaba amenazada, secuestrado y sedado para que no pudiese caminar ni tener despejada su mente.

Paulo VI ha expresado, que si de algo debía preocuparse la Iglesia, era precisamente del conocimiento del infierno y sus demonios, para actuar en consecuencia. Y enseñó que el Infierno y sus demonios existen, y quien se pronuncie en contra de esta realidad bíblica y fáctica, se encuentra fuera de la Enseñanza de la Iglesia y cae en “Anatema”, maldito y excomulgado.
Diversos Exorcismos, entre ellos el de Anneliese Michel, revelaron a un grupo de Sacerdotes delegados inclusive desde el Vaticano, el plan del infierno ejecutado a través de sus siervos sectarios, impulsado a través de la “Corriente modernista” que impulsó Benedicto XVI, cuando era la cabeza visible del impulso de esta corriente demoledora y pagana, junto con el cardenal sectario alemán Joseph Frings, el cardenal Lercaro, el arzobispo Aníbal Bugnini y otros más, referidos en “Cronología de un Encubrimiento” ( https://benedictoxviquienes.blogspot.mx ; https://antiiglesia.blogsapot.mx y https://concilioecumenicovaticanoii.blogspot.mx )
5.- La Histórica y sensacional serie de 10 Entrevistas o encuentros del P. Doménico Mondrone, S.I. con Satanás, muestra la astucia del demonio usada con los fieles, teólogos, sacerdotes y jerarcas, para que además, nieguen su existencia y las almas se condenen. Lo opuesto a lo que afirma el anti-papa Francisco. ( http://vatileaksnews.blogspot.mx/search/label/EXORCISTA%20ENTREVISTA%20AL%20DIABLO )

jueves, 5 de abril de 2018

CARD. BURKE EXHORTA CRITICAR AL ANTI-PAPA ES NECESARIO ANTE SUS HEREJÍAS Y BLASFEMIAS

Cardenal Burke: “La situación es intolerable. No sólo es posible, sino necesario criticar al Papa”

05/04/18 5:20 PMpor Corrispondenza Romana

«Lo sucedido con la última entrevista concedida a Eugenio Scalfari durante la Semana Santa supera todo lo tolerable», ha declarado el cardenal Raymond Leo Burke en una entrevista a Ricardo Cascioli aparecida en La nuova bussola quotidiana el pasado 4 de abril.

«Que un ateo pretenda anunciar una revolución en la enseñanza de la Iglesia Católica, afirme hablar en nombre del Papa, y niegue la inmortalidad del alma humana y la existencia del infierno ha suscitado un escándalo tremendo, no sólo para muchos católicos, sino también para numerosos laicos que respetan la Iglesia Católica y sus enseñanzas aunque no las compartan”, declaró el cardenal estadounidense, uno de los cuatros firmantes de los dubia en 2016. «Es más, la respuesta de la Santa Sede a la reacción de escándalo que se ha producido en todo el mundo ha sido en extremo insuficiente. En lugar de reafirmar claramente la verdad sobre la inmortalidad del alma humana y el infierno, el mentís se limita a decir que algunas de las palabras citadas no son del Papa. No dice que el Sumo Pontífice no esté de acuerdo con las ideas erróneas, e incluso heréticas, expresadas por dichas palabras, ni que las repudie por ser contrarias a la fe católica. Jugar de esta manera con la fe y la doctrina, al nivel más alto de la Iglesia, es con razón causa de escándalo entre los pastores y los fieles.»

A una pregunta de Cascioli sobre el silencio de sus pastores, el cardenal Burke responde: «La situación se ha visto agravada por el silencio de tantos obispos y cardenales que comparten con el Sumo Pontífice el deber de velar por la Iglesia universal. Algunos se han limitado a permanecer en silencio. Otros fingen que no reviste la menor gravedad. Y otros propagan fantasías sobre una nueva Iglesia, una Iglesia que emprende un rumbo totalmente novedoso, soñando, por ejemplo, con un nuevo paradigma para la Iglesia o una conversión radical de la praxis pastoral de la misma, haciéndola de nueva planta. También hay promotores entusiastas de la supuesta revolución en la Iglesia Católica. Los fieles que perciben la gravedad de la situación reaccionan con perplejidad ante la falta de dirección doctrinal y disciplinar por parte de sus pastores. Y para los que no entienden la gravedad de la situación, esa falta los deja confundidos y vulnerables a errores peligrosos para su alma. Muchos que han entrado en plena comunión con la Iglesia Católica tras haberse bautizado en una comunión eclesial protestante porque dichas comunidades abandonaron la fe apostólica sufren intensamente con esta situación: se dan cuenta de que la Iglesia Católica está siguiendo el mismo camino de abandono de la fe. Esta situación me lleva a reflexionar cada vez más sobre el mensaje de la Virgen de Fátima, que nos advierte del mal –peor aún que los gravísimos males originados por difusión del comunismo ateo– que supone la apostasía de la fe en el seno de la Iglesia. El número 675 del Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes”, y que “La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el misterio de iniquidad bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad.”»

El cardenal Burke señala posibles iniciativas: «Ante semejante situación los obispos y cardenales tienen el deber de anunciar la verdadera doctrina. Al mismo tiempo, deben orientar a los fieles para que ofrezcan reparaciones por las ofensas a Cristo y las heridas infligidas a su Cuerpo Místico, la Iglesia, cuando la fe y la disciplina no son debidamente salvarguadadas y promovidas por los pastores. El gran canonista del siglo XIII Enrico da Susa el Ostiense, ante la grave situación de cómo corregir a un romano pontífice que actúa de modo contrario a como le obliga su cargo, afirma que el colegio cardenalicio es de facto un mecanismo de control de los errores papalesSi el Papa no ejerce bien su oficio por el bien de las almas, no sólo es posible sino incluso necesario criticarlo. Esa crítica debe ajustarse a las enseñanzas de Cristo sobre la corrección fraterna (Mt.18, 15-18). Primero, el fiel o pastor debe expresar su crítica en privado para que el Pontífice pueda enmendarse. Si el Papa se niega a corregir su gravemente deficiente manera de enseñar o actuar, la crítica debe hacerse pública, porque de ella depende el bien de la Iglesia y del mundo. Algunos han criticado a quienes han expresado públicamente críticas al Sumo Pontífice, como si se tratara de una manifestación de rebeldía o desobediencia, pero pedir –con el respeto debido al cargo– la corrección de una confusión o error no es un acto de desobediencia, sino de obediencia a Cristo, y por tanto también a su Vicario en la Tierra.»
Emmanuele Barbieri
(Traducido por Bruno de la Inmaculada para Adelante la Fe)

Nota del MIDP.- Pero cuando un eclesiástico ingresó a una secta o ha pronunciado una herejía y lo sigue haciendo me manera continua, de manera insistente, de distintas formas y contenidos heréticos y blasfemos -como lo ha hecho en múltiples ocasiones Jorge Mario Bergoglio-, “éste pierde su encargo eclesiástico, sin necesidad de declaración alguna, pues ha caído en Excomunión Latae Sententiae”. Bergoglio, desde antes de ser fraudulentamente elegido papa por el Grupo apóstata de “San Galo”, es miembro de la logia ‘Ordo Templi Orientis’ y de los Rotarios, además de la cruz másonico-egipcia que porta. Y aplaudía públicamente desde que estaba en Buenos Aires, Argentina, al rector del seminario rabínico Abraham Skorka cuando afirmaba: “hay que prepararnos para la llegada del Mesías”, pues ellos afirman que Jesús no es el Mesías y que apenas ha de venir, y ése es el Davstador Anticristo Maitreya profetizado por Daniel y el Apóstol San Juan entre muchos otros Profetas católicos. Jorge Mario Bergoglio ha caído en “ANATEMA”.

¿Qué es la herejía?
La herejía consiste en un rechazo de las verdades que se han definido y propuesto por la Iglesia Católica como doctrinas de revelación divina. (Cánones 1324 y 1325 del Código de Derecho Canónico de 1917)

¿Cuál es nuestra creencia?
“Por la Fe Divina y Católica, es creencia todo aquello contenido en la Palabra de Dios y en la Tradición, así como lo propuesto por la Iglesia a través de un pronunciamiento solemne o de su magisterium ordinario y universal, de origen Divino.” (Concilio Vaticano I, Denzinger 1792.)

¿Qué carácter asume quién no cree en todo lo dado por el Magisterio de la Iglesia?

“Cualquier persona bautizada quien…obstinadamente niega o duda de cualquiera de las verdades propuestas como creencia por la Fe Divina y Católica, es un hereje.” (C.1325)

¿Puede un “hereje” ser válidamente un Papa de la Iglesia Católica?
No. La bula Papal Ex Apostolatus Officio del Papa Pablo IV enseña que: si alguien fuese un hereje anterior a una elección Papal, no podría validamente ser un Papa aunque sea elegido unánimemente por los cardenales. El Canon 188.4 (Ley Canónica de 1917) enseña que si un clérigo (Papa, obispo, etc.) se convierte en un hereje, pierde su puesto Eclesiástico “sin declaración alguna, por oficio legal”. San Roberto Belarmino, San Antonio, San Francisco de Sales, San Alfonso Liguori y muchos otros teólogos enseñan que un hereje no puede ser Papa. “Si Dios permitiera que un Papa se volviese un hereje notorio y contumaz, por el hecho cesará de ser Papa, y la silla Apostólica estaría vacante.” – San Alfonso Liguori, Doctor de la Iglesia: Verita bella Fede. Pt. Iii, Capítulo. Viii, 9-10.