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sábado, 9 de diciembre de 2017

LOBBY GAY VATICANO (SERIE)

DESENMASCARANDO A LA BESTIA "FRANCISCO"

Comentando la Noticia de ‘El lobby gay y la corrupción en el Vaticano’, salen las verdades.
La Jornada, Opinión. Por
Bernardo Barranco V.

Taranto es un tranquilo puerto muy en el sur de Italia. Justo en el arco de la bota de la península. Fundada por los griegos espartanos en el siglo VIII antes de Cristo. Esta apacible ciudad es actualmente escenario de un nuevo escándalo sexual en la vida de la Iglesia, que involucra a actores del Vaticano. Por inaudito que nos resulte, parece que esto es verdad. De acuerdo con el diario Il Corriere del Mezzogiorno, un laico de 32 años presentó la denuncia con pruebas contundentes ante el tribunal eclesiástico de la región de Puglia, que llevó al arzobispo de Taranto, Filippo Santoro, a remover de sus funciones a un cura carmelita, Antonio Calvieri, quien reconoció mantener una intensa vida sexual con otros religiosos y sacerdotes, así como con un miembro de la Guardia Suiza del Vaticano; incluso reveló que se grababan mientras practicaban orgías.

La noticia ha vuelto a conmocionar a la opinión pública italiana y en cuestión de horas dio la vuelta al mundo. La información aún sale a cuentagotas, pero, de acuerdo con diarios locales, el denunciante aseguró haber conocido por Facebook al sacerdote removido, con el que emprendió una estrecha amistad y quien le confesó no sólo su homosexualidad, sino la existencia de una red de curas que realizaba orgías documentadas con videos y fotografías, directorio de curas homosexuales, contactos de prostitución infantil, transmitidos por Internet, cuyo alcance involucraba al Vaticano.

El hecho parece confirmar la existencia entonces de una red subterránea de sacerdotes homosexuales y pederastas que pareciera tendría conexión con el llamado lobby gay que asomó su existencia gracias a las filtraciones de documentos secretos del mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriel, el fenómeno periodístico conocido como Vatileaks, que dejó al descubierto los trapos sucios, entre otros, los escándalos sexuales del Vaticano.

Es conocido el hecho, denunciado por los sacerdotes que había puesto al frente de una oficina encargada de negociar el silencio de las víctimas, en todos los casos de pederastia de sacerdotes y jerarcas, tanto del lobby gay vaticano, como de la Red Internacional de jerarcas y clérigos pederastas que sobreabundaron en miles de casos, protegiéndolos con el documento secreto que suscribió el propio Ratzinger, quien después fuera promovido en una campaña hábilmente manejada por unos cardenales sudamericanos, para que Ratzinger alcanzara la Silla de Pedro. Fue a partir del encargo del judío alemán Joseph Ratzinger, cuando fungía como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, en contubernio con el cardenal Tarcisio Bertone, que negociaban tanto en lo económico, como amenazando a las familias y a las víctimas con la excomunión de la Iglesia si denunciaban o hacían escándalo público.

El documento que le permitía a Ratzinger mantener control de la pederastia por él promovida con el poder oculto de la magia hebraica, es el Decreto “Delito de Sollicitationis”, denuncia hecha por los mismos clérigos que la integraban y que por su debido uso de conciencia, decidieron renunciar a tal encargo. La presencia de éste gravísimo pecado de los clérigos pederastas, fue denotada desde la misma coronación pontificia de Ratzinger como “Benedicto XVI”, poder maléfico e infernal, del que ya antes había hablado el cardenal Emanuel Milingo, experto en exorcismos en África, a través de un documento conocido como “El Tercer Nivel del mal”, ejercido por obispos, cardenales y el mismo Benedicto XVI.

Este poder maléfico y muy real, empezó a dejar sentir sus devastadores efectos con la pedofilia clerical, mediante los ritos negros de la magia hebraica sembrando un específico poder maléfico en la Mitra, Casulla y otros ornamentos pontificios del papa judío que sucedió a Juan Pablo II. Así fue desatado el poder del demonio Baphomet o Pan, que aparece en la base de la Mitra de coronación del judío Benedicto XVI. Es claro que para muchos es desconocido este conocimiento de los fenómenos de la vida sobrenatural, tanto en el ámbito de lo Divino como de lo infernal.

Los ritos negros de la magia hebraica “imprimieron estos poderes en sus ornamentos” y el Decreto ayudaría a encubrir esta práctica diabólica, surgiendo desde entonces con más fuerza el Lobby Gay del Vaticano. El demonio Pan o Baphomet puede confundirse por los neófitos, a golpe de primera vista, con un pastor que toca una flauta y una oveja, tratándose de un demonio con un lobo. como lo es el demonio Pan o Baphomet. Se trata de un demonio predador sexual, que además de aparecer en la base de la Mitra de Benedicto XVI, está llena de otros símbolos como las conchas, las avutardas, etc.

            Pero, ¿de qué estamos hablando entonces?

            Se trata de un plan de los judíos, concretamente de los rabinos del Priorato de Praga, del que procede Benedicto XVI de largo linaje rabínico y de ese Priorato, que ha tenido siempre dos grandes finalidades: apoderarse de las principales Sillas, de las Cortes Supremas de Justicia, incluyendo la de la Corte Internacional de Justicia de “La Haya”, de las de mando e influencia en las plataformas que los malos judíos han venido formando para dominar al Mundo y ser ellos quienes decidan “que es justo y correcto y que no lo es”,  para que las sentencias o las decisiones de mando mundial estén en sus manos y conforme a sus planes e intereses.

            De esta suerte se infiltraron, como lo han hecho en los Gobiernos de muchísimos países, en la Iglesia Católica, llegando hasta los Más Altos Reinos de la Jerarquía. En Roma se apoderaron de las principales Comisiones, Organismos, Institutos, del Banco Vaticano y de la Silla de Pedro, de lo que no se dieron cuenta los muchos cardenales y obispos tradicionalistas, de que los sectarios ya estaban desde antes de la elección de Juan XXIII, a quien lograron promover; y desde antes del Concilio Vaticano II, mismo que planearon para realizar “sus reformas modernistas, para llegar más tarde a demoler la Iglesia”, por desconocer el sentido y los avisos de las Sagradas Escrituras, como lo advertido por el profeta Daniel y el Apocalipsis; así como por su ignorancia, intencional o negligente, de las profecías y los reveladores exorcismos a varias almas, que poseídas por permisión divina, traían “importantísimas y trascendentales Revelaciones” para el Mundo y para la misma Iglesia fiel a Cristo, como el caso de los exorcismos publicados en el libro del P. Arnold Renz, intitulado “Advertencias del Más Allá a la Iglesia Contemporánea”; de los exorcismos practicados a Anneliese Michel, sobre lo que harían “los modernistas”, corriente que promovió el mismo Joseph Ratzinger y otros jerarcas infiltrados, y donde se le vio como cabeza visible desde el Concilio; misma corriente, que más acelerada y devastadora, ha continuado su sucesor, el también sionista Jorge Mario Bergoglio “Francisco”, solo que éste pertenece al Priorato de Sión, con otros jerarcas y los rabinos Abraham Skorka y Sergio Bergman, sus manipuladores desde Buenos Aires, Argentina.

La Mitra de Benedicto XVI, con los poderes maléficos sembrados en ella, implican también, los ritos negros para iniciar con Lucifer y con Baphomet, “la corrupción pastoral de sus jerarcas y sacerdotes, tanto en el sentido de su misión sacerdotal, como en lo moral y en su identidad sexual; incluyendo su filiación a sectas impías como la masonería, los Prioratos y los Illuminati”; es decir, se ha tratado de crear “un sacerdocio masónico”.

Estos temas han pasado desapercibidos por la gran mayoría de jerarcas, sacerdotes, fieles y hombres de buena voluntad en el Mundo entero, pero muchos otros temas escabrosos están contenidos en el grueso expediente del llamado Informe secreto, fruto de una investigación ordenada por el mismo Benedicto XVI, sin darse cuenta que traerían un efecto revelador de sus sucias y oscuras maniobras enraizadas desde el mismo Infierno, quien a raíz de la renuncia que promovió el Priorato de Sión, competidor con el de Praga, con el subgrupo de San Galo o la llamada Mafia cardenlicia encabezada por el cardenal belga homosexual y proabortista Godfried Dannel’s, le hereda a Francisco, un expediente de 300 páginas, dividido en dos tomos, redactado por tres cardenales en retiro: el español Julián Herranz, el eslovaco Jozef Tomko y el italiano Salvatore de Giorg. Ratzinger les encargó indagar los grupos de poder, corrupción y el famoso lobby gay, que cínicamente él ha encabezado desde un principio.

El diario italiano La Repubblica filtró parte de su contenido. Según el diario, el informe describía las luchas internas por el poder y el dinero, así como el tráfico de influencias internas utilizando la homosexualidad, como lo sigue haciendo y promoviendo hasta con los mismos fieles. Institucionalmente primero, a través de un primer Sínodo mundial de Obispos donde fracasó Francisco en sus intenciones, y luego ha insistido con su patética Exhortación “Amoris Laetitia”, anti-magisterial y opuesta a los Diez Mandamientos o Ley Divina, para que los divorciados se vuelvan a casar y también los homosexuales y lesbianas puedan hacerlo, tratando de legalizar aquello que Dios nunca aprobará, logrando como fruto pernicioso la condenación de millones de almas al Infierno. Así, no solo prevalecía una subcultura homosexual y un complejo sistema de extorsión y chantaje, sino que ahora campea una verdadera Sodoma y Gomorra desde el mismo Vaticano y promovida incluso por los Nuncios Apostólicos que designa Francisco como se ha visto a las claras con el depravado, apóstata y hereje Franco Coppola, quien desde que presentó sus cartas credenciales como Embajador del Vaticano o Nuncio al presidente de México, le pidió que ojalá Peña Nieta encontrara una vía para legalizar tales uniones abominables, como lo pretendió ese gobernante en la tierra mexicana, pero fracasó en su iniciativa.

Posteriormente trascendió que el mismo papa Francisco, el 6 de junio de 2013, ante los religiosos latinoamericanos de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), les reveló: “En la curia hay gente santa, pero también hay una corriente de corrupción, también hay, es verdad… Se habla de ‘ lobby gay’, y es verdad, está ahí, hay que ver qué podemos hacer”. Eso dijo Francisco ante los Medios recién había sido errónea e ilícitamente elegido, la verdad es que él mismo lo ha fortalecido y auspiciado aceleradamente la abominación de la homosexualidad, incluso con su grupo de San Galo, mismo que puso como su gabinete para que le ayudase a gobernar, más bien a destruir, la Iglesia de Cristo. Aunque Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, negó que el Papa haya hecho afirmaciones sobre la existencia de un grupo de presión homosexual en el Vaticano, en portales de religiosos de nuestra región el señalamiento se difundió. También en enero de 2014 Elmar Maeder, quien fue comandante de la Guardia Suiza entre 2002 y 2008, declara a la prensa helvética que “existe un lobby gay realmente capaz de resultar peligroso para el Papa”. En entrevista con el diario suizo Schweiz am Sonntag, Maeder denuncia peticiones sexuales a cambio de dinero, favores personales o recompensas por parte de clérigos, obispos y cardenales. Y no lo hace de oídas: “De la existencia de un lobby gay puedo hablar por experiencia personal… El problema es que esta red se compone de personas tan fieles una a la otra, que llegan a constituir a una especie de sociedad secreta”, subrayó Maeder, quien devela que si me daba cuenta de uno de mis hombres era gay, no le permitía hacer carrera. Aunque para mí la homosexualidad no es un problema, el riesgo de ser injusto habría sido demasiado alto (periodista digital).

Por tanto, el escándalo de Taranto no puede ser la punta del iceberg de una amplia red de corrupción sexual, porque ésta ya existía muy marcada con los ritos oscuros de Benedicto XVI y su grupo de cardenales del mal. Aquí no se trata solo de que el lobby gay sea reprobable por estar integrado por sacerdotes homosexuales, sino porque utiliza la homosexualidad como instrumento de poder, de corrupción, control y sometimiento político, por tanto, como herramienta de chantaje. Se trata de un grupo de presión que exhibe los mecanismos y vicios de poder dentro de la curia romana, además de ser sectarios. El lobby gay utiliza la extorsión sexual para encumbrar, proteger o derrumbar trayectorias de altos personajes de la curia romana y en las Conferencias de los Episcopados de varios países, como en México. Dicho grupo es transversal a las diferentes facciones que disputan poder y canonjías. Al revelar los secretos de alcoba los integrantes del lobby gay ganaban poder y posicionamiento, tenían la capacidad de depredación, se trata de una guerra entre Prioratos y entre lobos.



Un grupo de presión en el Vaticano anhela no solamente a recibir privilegios y prebendas, sino también aspira controlar e incidir en la conducción de la Iglesia. Ya desde los trágicos años 2011-12 que se sellan con la renuncia del papa Benedicto XVI se registraba su existencia en la publicación de documentos filtrados, pero ahora se perfilan las redes y maneras de operar, cada vez son más claras y evidentes sus formas rituales oscuras y sus alianzas, por eso Francisco ha salido del closet y ha bendecido “matrimonios homosexuales” de antiguos amigos suyos, por eso se llevó consigo a Fabián Pedaccio, al que hizo su segundo secretario privado y le dio el cardenalato. Pedaccio. además de su amante, era el encargado de hacer las "campañas de difamación para los jerarcas o sacerdotes que no estaban de acuerdo en sus prácticas heréticas y blasfemas. Francisco sale de la mano con homosexuales y enarbola la bandera gay del “arcoiris” y ha dicho que él “NO ES NADIE PARA JUZGAR A UNA PERSONA SI ES GAY”, como si no fuera su deber, en el caso de que lo fuera, como deber de un Pastor, de un papa, quien tendría que recordar el Levítico que señala tales conductas abominables ante Dios, ante Yahvé; por eso digo, que en el caso de que fuera Papa, que no lo es, porque quien dice una herejía, NO ES LEGÍTIMO NI AUTÉNTICO PAPA, y Francisco, Jorge Mario Bergoglio, no solo es producto de un complot y de una campaña, como lo fue también Benedicto XVI, iniciador del Lobby Gay del Vaticano, y como su antecesor, ha pronunciado varias herejías y blasfemias, ambos han sostenido, entre otras herejías, que el hombre es producto de la Evolución, y no de la Creación de Dios, etc.


Continúa la noticia:
Vaya tarea que tiene Francisco. Aún resuena la percepción y el regaño que dictó a su cuerpo curial en la Navidad pasada, al diagnosticar sus 15 enfermedades; resaltamos una, la número ocho: La enfermedad de la esquizofrenia existencial: es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta.